LA INDUSTRIA CUPRÍFERA DE CHILE A
LA LUZ DE ALGUNOS PLANTEAMIENTOS MARXISTAS SOBRE LA MERCANCÍA
Para
Marx (1867) el régimen
capitalista ha sido en gran parte constituido por el manejo de mercancías que
se ha dado por parte de los diferentes países, proporcionado por unos sistemas
de producción que, prescindiendo del cómo y del carácter en la satisfacción de
necesidades, trabajan bajo el soporte del consumo y de las rentabilidades de manera indiscriminada dentro de las lògicas capitalistas. A la
situación anteriormente mencionada, ha logrado aportar los efectos de la
globalización en su carácter de
masividad y el bombardeo de publicidad que indiscriminadamente se adueña de la cotidianidad del ser humano; televisión, vallas, internet,
por ejemplo, muestran de modo exigente qué y cómo se debe consumir, haciendo
referencia la mayoría de veces a productos que no necesariamente hacen parte de
los requeridos para la subsistencia.
Asimismo,
según es posible ver en el documental “La Corporación: instituciones o psicópatas”
del año 2003, las empresas se han constituido, desde la industrialización
productiva, como una estructura jerárquica y fuente de riqueza individual y
exclusiva para sus propietarios incluso haciendo uso irresponsable de los recursos
naturales en pro de la producción para fines privados, constituidas como
personas “inmortales” que escapan de la moral, únicamente orientadas a su
propio beneficio productivo que giran conforme a resultados en detrimento del
bienestar público y que, sin embargo, acogen derechos, diseñadas por la ley sólo
para preocuparse por sus accionistas. Es
posible ilustrar la situación de la macro-producción y los efectos de la
producción de mercancías que analiza Marx en el primer capítulo de su libro “El
capital” (1867) titulado “La
mercancía”, en la historia de la minería cuprífera chilena que ha sido foco de
diversidad de desmanes, de explotación por parte de compañías extranjeras tanto
a la naturaleza como los trabajadores quienes de por sí han estado expuestos a muchos riesgos a
nivel de salud dado el peligro de los territorios de extracción, los ambientes
generados por la fundición y las fuerzas que deben emplear, también dependiendo
de las horas contempladas en las jornadas laborales, incluida la remuneración
económica.
A
saber, los aborígenes de Chile tenían el “payen” o cobre como parte de su
tradición e historicidad, trabajando el material perfectamente como un arte ejecutado
mediante técnicas de fundición avanzados y usado por comunidades como los
aymara, los changos (que lo obtenían por trueque), los atacameños, los diaguitas
y los mapuches, según descubrimientos arqueológicos, 2000 años antes de la
conquista; aquel empleo, en términos de Marx, se daría en calidad de valor de uso, por utilidades del
material que interesaran a sus comunidades, verbigracia, para hacer utensilios,
elementos ceremoniales, herramientas como cuchillos, agujas, hachas y pinzas,
las cuales podían entrar en una dinámica de mercancía en tanto hacían trueques
y “Para ser mercancía, el producto ha de pasar a manos de otro, del que lo
consume, por medio de un acto de cambio.” (Marx, 1867, p. 26) de modo que era
tomada como una forma equivalencial del
valor pero dentro de unas prácticas de consciencia con lo otorgado por la tierra y atendiendo a necesidades e intercambios con una interacción mucho más sana.
Con
el tiempo el uso del cobre fue convirtiéndose en foco de interés para
industrias extrajeras de manera que los norteamericanos y sus empresas empezaron
a explotar los yacimientos de Chuquicamata por parte de la Exploration Company en 1912, que en el 1923 pasó a manos de
Anaconda Cooper Mining Co; Potrerillos por parte de Andes Copper Mining en 1916, que luego también sería parte de Anaconda Cooper Mining; El Teniente en 1904
por parte de Braden Copper Company, que en 1916 quedó en poder de Kennecott
Cooper Corporation. Con
ese tipo de hechos, el cobre pasó a ser valor
de cambio y valor
en términos marxistas, ya que la producción se volvió resueltamente corporativa
y a estándares macro que exigían un nivel de trabajo alto (por cierto que la
minería ha sido uno de los trabajos que ingresan en el referente de esclavitud)
en pro de la capacidad productiva que
fue aumentando dados los avances
científicos los cuales menciona Marx (1867) entre los requerimientos para la mejoría de dicha capacidad,
incluyendo medios de producción, destreza
del obrero y condiciones naturales; referente
a estas últimas, valga decir, se
vieron bastante deterioradas en algunos momentos debido a la extracción excesiva
e indiscriminada por parte de las corporaciones.
Después
los chilenos empiezan a tomar
consciencia acerca del detrimento de las reservas naturales propias por parte
de los estadounidenses y deciden tomar
acciones frente a esa situación; en palabras de la periodista chilena Margarita Labarca Goddard (2016):
La segunda guerra mundial tranch-codelcos formó a Chile en un importante actor para la industria bélica. Nuestros dirigentes se dieron cuenta de la importancia del cobre. Pero por acuerdo entre las compañías transnacionales y los yanquis, se fijó el precio en 24.5 centavos de dólar la libra, muy inferior al precio de mercado, sin consultar la opinión de Chile.En el gobierno de Carlos Ibáñez se promulgó la Ley del Nuevo Trato, sobre tributos y fiscalización de la minería. Bajo la presidencia de Eduardo Frei Montalva se inició el proceso denominado “chilenización del cobre”, asociando el Estado con las empresas. Finalmente, el presidente Salvador Allende nacionalizó el cobre. Se hizo por unanimidad de todas las fuerzas políticas presentes en el Congreso Nacional. ¿Y cómo se logró? Haciendo un trabajo de esclarecimiento para que el pueblo entendiera la trascendencia del cobre. Una labor puerta a puerta, persona a persona, de tal manera que la derecha se vio obligada a aprobar la nacionalización. (párr. 5-6)
Sin embargo, desde 1990 se
desnacionaliza lo cual dio nueva cabida a las trasnacionales para proseguir su
explotación pagando ínfimos impuestos y con ganancias mayores a las de Codelco
(empresa nacional) de la cual el gobierno parece obviar los argumentos que
expone acerca de las utilidades del cobre y su proyección a futuro (que figura
en la página web de la empresa) como un tesoro para la economía nacional;
abrieron las puertas completamente a la privatización de uno de sus más
preciados recursos por medio de las concesiones mineras del 83 y hasta el
actual S.XXI en que se dieron algunas diatribas como la del senador Jorge Lavandero
frete a la mayor exigencia a las empresas privadas que explotaran el cobre en
Chile respecto del alza en impuestos pero que fueron desoídas por las
autoridades que gobernaban en el momento de sus propuestas: la entonces
ministra de Defensa, Michelle Bachelet y el ex presidente Sebastián Piñera.
Otra temática importante
para tratar en la presente reflexión es la de los obreros mineros, el tipo de
labores y estilo de vida que les ha sido concedido por las empresas y/o
compañías a las que han estado ligados, fundamentalmente teniendo en cuenta
que, como fue anteriormente mencionado, se exponen a cuantiosos riesgos muchas
veces por pagos insuficientes y bajo unas políticas de persuasión que incluyen elementos
diversos de control como, por ejemplo, la inclusión del papel del matrimonio,
la familia y las mujeres en la estabilidad de la misma (a las que incluso se
les destinaba parte del pago de su esposo a modo de enganche), entre otras que menciona
Francisco Zapata S. (2002):
Los estudios de Baros y Klubock acerca de las prácticas del departamento de bienestar de la Kennecott Copper Corporation en la mina de El Teniente muestran cómo el disciplinamiento de la vida familiar y de la institución matrimonial contribuyó a la estabilización de los obreros de esa mina. A la vez, muestran cómo ese mismo proceso contribuyó al desarrollo de la acción sindical y planteó las bases del conflicto laboral. (párr. 13)
Así como que entre los
ideales de la Anaconda Copper Co estuvo el de disminuir la rotación laboral para mantener la fuerza de trabajo en Chicacuamata;
tipo de acciones con fines netamente dirigidos a la estabilidad de las
compañías y no porque se pensaran como bienestar para los mineros pues las
rentabilidades para los dueños anteceden a las necesidades de cualquier obrero
y si se tiene en cuenta que
(…) cuanto mayor sea la capacidad productiva del trabajo, tanto más corto será el tiempo de trabajo necesario para la producción de un articulo, tanto menor la cantidad de trabajo cristalizada en él y tanto más reducido su valor. Y por el contrario, cuanto menor sea la capacidad productiva del trabajo, tanto mayor será el tiempo de trabajo necesario para la producción de un artículo y tanto más grande el valor de éste. (Marx, 1867, p. 26)
procurarán
siempre una producción masiva y aceleradísima que les permita un mayor comercio
aun sin respetar los tiempos justos de labor de acuerdo al rendimiento equilibrado que ésta requiera. De ahí que se hayan
gestado muchos de los movimientos sindicalizados mineros, en principio no por
adherencia partidista sino unidos a un grupo que les ayudara a obtener
respuesta a sus exigencias a cambio de apoyo electoral y fue por ello que permanecieron
unidos a las izquierdas.
El
presente año se han gestado nuevas huelgas de los mineros en Chile, más exactamente
en la Escondida, ya que están pidiendo mejores garantías para sus empleados a
la minera, para lo cual han hecho un llamado al gobierno de turno alegando que
les compete, ya que parte de los ingresos que tiene la minera ingresan al país gracias
a la labor de los mineros que han trabajado gran cantidad de tiempo “(…) para saciar las ansías de lucro de capitalistas extranjeros.” según ha declarado el Sindicato N°1 de Trabajadores de la Minera Escondida en uno de sus últimos comunicados que inicia diciendo: SE CIERRAN BUENOS OFICIOS SIN ACUERDO ¡TODOS A LA HUELGA! Con fecha del 07 de febrero de 2017 y que convoca a tomar posición.
Referencias:
Zapata S., F. (2002) Los mineros como
actores sociales y políticos en Bolivia, Chile y Perú durante el siglo XX.
En Estudios Atacameños N° 22, pp. 91-103 (2002) Recuperado el 16- 02- 2017 de http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-10432002002200006
Labarca Goddard, M. (2016) Cobre chileno,
historia de un despojo. En Sur y Sur. *Publicado en “Punto Final”,
edición Nº 863, 28 de octubre 2016. Recuperado el 15- 02- 2017 de http://www.surysur.net/cobre-chileno-historia-de-un-despojo/
Marx, K. (1867) Capítulo I: « La mercancía”, Tomo I. En El Capital. Recuperado
el 14- 02- 2017 de http://aristobulo.psuv.org.ve/wp-content/uploads/2008/10/marx-karl-el-capital-tomo-i1.pdf
Páginas consultadas:
https://cobreutem.wordpress.com/2009/11/27/7/
Recomendaciones de revisión:
“The
Corporation - La Corporación instituciones o psicópatas” del año 2003 en https://www.youtube.com/watch?v=XV5lbBcbPRs
Ver
declaración de Sindicato de la Escondida en https://twitter.com/SindicatoMEL/status/829090443245781001/photo/1?ref_src=twsrc%5Etfw
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